Martín Mazza habla sin pelos en la lengua de cómo se convirtió en el primer y más cotizado gay porn star español

Si España es uno de los países del mundo en el que más actores porno hay en la época de la historia que más porno se consume, es en parte gracias a Martín Mazza, el auténtico pionero español en la industria. Y después de más de 20 años de profesión y de haber rodado más de 700 películas, también podemos decir que uno de los que más éxito ha cosechado. Vive en Madrid porque, de todas las que él conoce, es la ciudad con más libertad y en la que más se respeta a los gays. Nos recibe en el ático de Malasaña donde vive rodeado de animales exóticos para hablar sin tapujos de sus inicios, de cómo se convirtió en una porn star y de cómo se ha adaptado a una industria en constante evolución.

Empezamos fuerte, Martín: después de 20 años haciendo porno ¿se ha acostumbrado ya tu familia a tu profesión y a tu fama?

Bueno, al principio los reproches por parte de mi familia vinieron más por no seguir con mi profesión anterior, después de haberme pagado una carrera y un máster que no fueron nada baratos. Pero nunca he tenido ningún problema importante con ellos. A lo más, les puede resultar incómodo que alguien de la familia se exponga tanto sexualmente. Y aunque yo tengo ahora una visión del sexo y la sexualidad muy diferentes a ellos, creo que aún no lo entienden. Pero van a ser siempre mi familia. Me costó mucho más decir que era gay, no en mi familia sino por el que dirán.

¿Tan difícil fue tu salida del armario?

A mí todo el mundo me quería mucho de pequeño, desde mi familia y mis amigos a los curas del Opus de mi colegio. Nunca sufrí bullying, pero sí oía cosas como que los homosexuales eran gente enferma, que eran personas peligrosas o que el sexo era pecado. Y seguramente ser actor porno ha sido mi segundo reto personal para expresar que el sexo no tiene nada de malo.

¿Cómo te marcó aquello?

La primera vez que me toqué estaba convencido de que estaba cometiendo un pecado y fui a confesarme. No te digo nada cuando empecé a hacerlo pensando en hombres. Se lo dije a un cura y me dijo que eso se me iba a ir pasando, que tenía que superarlo, pensar en las mujeres y en el matrimonio. ¡Pero yo casi pensaba que Satanás me había poseído! Me sentía sucio, sin dignidad, un tarado mental… como le pasa a mucha gente.

Con la adolescencia no mejoraría ¿no?

No, con catorce años empecé a escaparme de casa. Me sentía culpable por ser homosexual y quería mantener a mi familia alejada de mi vida, era una manera de decir “no quiero haceros daño pero soy maricón y voy a vivirlo”. Al final la policía siempre me encontraba y me devolvía a casa, o se me acababa el dinero y tenía que volver yo.

Cuando cumpliste la mayoría de edad, la policía dejaría de llevarte de vuelta a casa…

En cuanto cumplí los 18 me fui a Londres sin permiso de mis padres y sin dinero. Pasé de tener coche y moto a limpiar platos diez horas al día y a dormir con cinco en una habitación. Un sábado fui a la discoteca de moda, y conocí a un chico que era tremendamente guapo, parecía sacado de una revista. Estaba impactado con él, además todo el mundo le saludaba y le hacía la pelota. Recuerdo que me metió en los camerinos y nos pillaron los de seguridad con los pantalones bajados y… no pasó nada, dejaron que siguiéramos ¡yo no entendía nada! Me presentó al dueño de la discoteca, que sigue siendo amigo mío a día de hoy, y a los tres días de conocerlo me sacó del restaurante donde trabajaba, me puso de DJ en la discoteca y me llevó en su casa.

O sea, que disfrutaste la noche londinense al máximo.

Sí, mi novio y yo íbamos a fiestas privadas increíbles, a las que también iban famosos. Allí conocí, por ejemplo, a Eight Wonder, una cantante muy famosa del momento, y a Boy George, con el que aún estoy en contacto.

¿Y por qué decidiste dejar aquello?

A veces hacíamos fiestas en casa que terminaban en auténticos desmadres con y sin clientes, porque mi novio era escort. Pero él siempre decidía quién me podía tocar, hasta dónde y hasta cuándo y a mí no me importaba porque siempre estaba él. Él marcó un antes y un después en mi vida, pero a los pocos meses decidí que no podía llevar esa vida, que tenía que estudiar algo y ser un chico normal: gay y normal.

¿Fue entonces cuando decidiste venirte a Madrid?

Sí, vine a estudiar Publicidad y Dirección de Empresa. Luego entré en Zero, Shangay y más tarde en una editorial del Opus. Pero un día me sentí aburrido de todo aquello. Yo quería probar a hacer una peli porno, como experiencia, así que mandé un email a una productora en Estados Unidos y me llamaron.

O sea, la motivación para hacer porno no era económica sino reivindicarte a ti mismo.

Exacto, después de toda esta historia, hacer porno era como un reto personal. Cuando vi lo bien que me trató la industria porno quise lanzar el mensaje de que “voy a tener sexo a lo bestia, lo voy a poner en todos los DVDs, voy a hacer todas las pelis que pueda y mi dignidad va a seguir siendo la misma”. Más que por vicio o por dinero, yo empecé en el porno por reconciliarme conmigo mismo después de lo que yo había vivido de pequeño, esos pensamientos oscuros sobre el sexo con los que me habían educado.

¿Cómo fue aquella primera experiencia?

Flipé, nunca había ido ningún español a rodar a Estados Unidos y no sabía a quién preguntar. No sabía nada, si me iban a violar, a pegar, pero me daba igual todo ¡quería vivirlo!

Y no te pasó nada de eso ¿no?

Nada, nada, todo muy profesional, con total normalidad. He rodado más de 700 escenas para productoras y nunca me han dejado a deber dinero, ni me han estafado y no han abusado de mí ni de mi confianza.

¿Cómo fue tu primer día de rodaje?

La primera vez que rodé fue con el director Chi Chi LaRue, que era como el Steven Spielberg del cine porno. Me estuvo dando consejos, pero yo estaba muy nervioso. No había forma de conseguir una erección digna, así que me pusieron de pasivo y de manera que solo se me viera el culo. Cuando oí “¡Acción!”, cerré los ojos unos segundos y pensé en mi infancia, mis amigos, mis compañeros de la uni, del trabajo, mi familia… ¡toda mi vida a la mierda! Quería salir corriendo de ahí, pero ya no podía. Así que abrí los ojos, puse la mente en blanco y me calqué cómo lo hacían mis dos compañeros de escena, y me dejé llevar como si fuera un robot.

Aunque tu primera escena no fue sencilla, luego repetiste la experiencia.

Sí, fui a hacer una película como experiencia y terminé rodando veinte, estuve tres meses rodando entre Estados Unidos y Australia.

¿Fue fácil la vuelta a España después de aquello?

Yo llegué aquí tan feliz, me puse a buscar trabajo en publicidad pero tranquilamente, porque traía tanto dinero que podía vivir dos o tres años sin tener que trabajar. De repente, salieron mis primeras películas, varias en una semana. Como era el único español que había hecho ese tipo de películas, me hice popular en dos días ¡y yo que pensaba que nadie se iba a enterar!

Dices que podías vivir sin trabajar ¿tanto se ganaba antes?

Se ganaba una pasta, dos mil euros por escena y rodaba una cada dos días. Nada que ver con lo de ahora. También los rodajes eran muy duros, no servía cualquiera. Había que captar la idea del director, sacar una parte sexual interpretativa y que gustase, eso fue lo que se me dio bien. Nunca me consideré tan guapo, creo que simplemente les caí bien, porque al final he rodado como el que más. Y hasta el día de hoy.

O sea, que era un trabajo mucho más serio de lo que la gente cree.

Por lo que cobrábamos, sabíamos que era algo serio y que había que hacerlo bien. En los rodajes en los que yo participaba había director, dos cámaras, ayudante de cámara, maquillador, chófer, el que te traía la comida,… ¡cuando yo empecé había hasta fluffer! Las productoras ganaban muchísimo dinero y funcionaban como casas discográficas: ellos te lanzaban, te ponían en las portadas de las revistas, te buscaban marcas para patrocinar, hacíamos sesiones de fotos con fotógrafos profesionales…

¿Se ha perdido esa profesionalidad en la industria del porno?

Mi generación es la última que ha tenido actores porno de verdad. Yo aprendí mucho de los actores porno que había en Estados Unidos rodando nueve horas al día. Éramos los mismos siempre, entraba uno nuevo cada varios meses.

¿Cómo ha cambiado el porno desde entonces?

El porno está en constante proceso de cambios, va por modas, como la música u otros entretenimientos. Antes comprabas un DVD o una revista y la veías mil veces, ahora la gente pide caras nuevas y sensaciones nuevas todo el rato. Por eso ahora somos tantos: chicos, productoras, webs porno, vídeos y altruistas. Ya no es un trabajo estable y tienes que ser muy bueno para vivir de él.

Claro, ya no se ganará lo mismo.

Lo que se rueda muy rápido no se paga demasiado bien. Es un trabajo fácil que en algún momento te puede sacar de un apuro económico. Sólo con el tiempo, siendo bueno y teniendo seguidores suficientes puedes vivir de ello.

¿Tú también has hecho porno amateur?

Sí, el porno amateur se disfruta más, porque se rueda en media hora. En cambio, cuando eres actor profesional y estás nueve horas rodando, haciendo las mismas posturas para distintas posiciones de cámara, no disfrutas. No es nada placentero, es muy cansado, aunque luego sales maravilloso.

¿Qué opinión te merece el auge de fenómenos como Onlyfans?

Es otra moda, con una visión personal e íntima del sexo de cada uno. Es como tener su propio escaparate, sin directores ni nadie que te diga lo que tienes que hacer. Está muy ligada a las necesidades económicas. Lo bueno es que cuando quieras, puedes cerrarlo y desaparecer. El porno, en cambio, es para siempre.

¿Recomendarías a alguien dedicarse profesionalmente al porno?

El que quiera ser actor porno tiene que pensárselo dos veces. Es un trabajo que te marca mucho, tanto profesionalmente como a nivel social. Si llegas a ser muy conocido y quieres salir del porno, es difícil. Yo llevo mucho años intentándolo, de hecho ya tenía pensado jubilarme, pero el mes pasado una nueva productora me llamó para ser el actor principal de su web y he rodado treinta escenas de golpe, en un mes.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Me quedan por rodar una veintena más de escenas para esta productora y seguramente haga algunas más para otras, además de seguir un poco con mi onlyfans.

Por último ¿cómo afrontas esta nueva etapa en tu vida?

Con todo lo que ha pasado, prefiero vivir el día a día e intentar no tener más preocupaciones de las debidas, supongo que como mucha gente ahora. No tengo ni idea de cómo puede venir el futuro, por eso quiero dedicarme a mi familia, mis amigos, mi salud, a hacer deporte y a estar en forma ¡No me quiero hacer mayor!

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Comments

  1. Reply

    Siempre me ha encantado Martin, un ejemplo de honestidad y educación

  2. Reply

    Maravillosa entrevista, echaba de menos leerlo

    • Reply

      Muchas gracias por seguirnos! La verdad es que hacer la entrevista fue muy fácil porque Martín es un encanto!

  3. Reply

    Martin tiene algo que lo hace especial. Quiero conocerlo

  4. Reply

    Que bello…

    • Reply

      En persona lo es más aún!
      Gracias por seguirnos!

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